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Historia Insitucional
Este año,2011,se cumple el  Vigésimo aniversario de nuestra institución, por esto, es un momento más que adecuado para reactualizar miradas, reflexiones, pareceres, acciones, que nos comprometen quizá más que las que se realizan año a año.
Porque un aniversario, como en una pareja, familia o cualquier organización social, es un tiempo de recuerdo y acción, de más renovación, de “arreglarse” y “prepararse”.
San Bernardo A-921, nos ha encontrado haciendo bastante de todo lo mencionado, nunca lo suficiente.
Los años ´90 fueron el contexto de la apertura de la Institución, que vio la luz en 1991. Una etapa histórica a nivel nacional, de crudeza y convicción neoliberal, que transfirió escuelas de Nación a las respectivas provincias y distritos y que intentó contagiar con la “ley federal de educación”, modelos de otras naciones que finalmente aquí fracasaron: claro que con una secuela de cierre de cursos y pérdidas de horas cátedra para docentes, y una subordinación de los primeros años del secundario a una suerte de extraña primarización pedagógica.
En ese contexto, nuestro Instituto ofrecía un jardín de infantes apenas culminaba el horario del secundario, con vistas a que creciera luego un primario, que finalmente no prosperó y un secundario con bachillerato y la alternativa mercantil. Antes finalizar los noventa se simplificó al Ciclo Básico Unificado (bachiller) que aún continúa con variantes.
La crisis del año 2001, fue el escenario convulsionado que nos brindó la posibilidad de hacernos cargo del Instituto, a partir de la negociación con los dueños anteriores que no podían continuar.
Dos años después, incorporamos algunas materias extracurriculares, en expresión y comunicación, que brindaron con su desarrollo posterior y afianzamiento, mayor apego de muchos alumnos, frente a la mayor distancia y a veces indiferencia, con que se relacionan con el conocimiento científico curricular.
Desde luego que esto último merece espacio y tiempo de debate, pues refiere a la crisis del secundario, que no cambió a la par del vértigo técnico científico, a cómo superar la crisis, cómo terminar de incorporar las técnicas informáticas y de comunicación en la enseñanza aprendizaje y cómo complementar los innumerables conocimientos y modos de adquirirlos que tienen los adolescentes de hoy, paralelamente a la institución en la que estudian su carrera secundaria.
Y en este nuevo giro,  reafirmamos algunas particularidades que nos distinguen, no sólo por autoevaluación, sino por opiniones de autoridades educativas de la ciudad, Familias y vecinos.
Son algunas de ellas, un ámbito de libertad y crecimiento personal, en el que los jóvenes se expresan de diverso modo, a través de sus distintas y particulares personalidades en cambio y formación, sus conocimientos previos, habilidades y destrezas.

También el trabajo inclusivo e integrador que hemos ido cimentando en este nuestro tiempo, con tropiezos y gratificaciones, en un espacio que pretendemos continúe posibilitando el saber elegir, saber conducirse en el marco de la libertad sin temerle pero sin acotarla, con límites y normas que seguirán siendo el contorno difuso entre la comprensión reflexiva o la transgresión a tratar y corregir.
La convivencia cotidiana escolar es una meta perpetua, las acechanzas de discriminación y burla constantes, la falta de respeto sistemática, sin solución a sanciones y reflexiones, el daño acosador de cualquier índole: físico, psíquico, a bienes personales o institucionales son los durísimos oponentes a derrotarlos en batallas parciales, nunca definitivas.
Máxime, en una institución que ha avanzado año a año, en una integración e inclusión que nos gratifica y complace, la que resulta tan trabajosa de concretar, porque somos muchos los que participamos y aceitamos los vínculos para evitar las fricciones o interrupciones de los trayectos.
Esto no puede prosperar ni brindar resultados satisfactorios, sin el concurso de una enseñanza aprendizaje de valores humanistas y una inserción en la cultura nacional y popular ante este mundo globalizado al que no debemos temer, pero tampoco copiar mecánicamente; no hay panaceas, hay mundos posibles construidos por los propios pueblos cuando lo logran, para su propia satisfacción y continuidad.
Las dificultades son muchas, las ganas y proyectos le siguen peleando los espacios año a año, seguramente no es más ni menos que la vida misma, tan sólo en alguno de sus aspectos o costados: el trabajo, la pasión por lo que se hace, la forma de relacionarnos socialmente y crecer siendo lo que somos con nuestros cambios. Inclusive “que veinte años no es nada y platearon la sien”….

Alejandro IVORRA

 

Nuestra Identidad

 

Nuestra institución es un bachillerato con Orientación en Medios, Artes  y Expresión  que ofrece la posibilidad de lograr una Educación Integral,  Inclusiva y Laica
 Todos lo/as Profesionales que integramos el plantel Docente y Directivo de la Escuela, creemos que cada Institución comparte con otros ámbitos educativos algunos aspectos formales y objetivos, esto es, los planes de estudio, el régimen de disciplina, de promoción, horarios; sin embargo cada Institución guarda y sostiene –muchas veces sin saberlo- aquello que la distingue, que la identifica, que la diferencia de las demás.  Ése es su sello que creemos debe atesorar y resguardar, evaluar y hacer crecer.
Pensamos la Escuela como un ámbito de investigación, de relación comunicacional en el que sea agradable el acto de aprender, al aprendizaje como un proceso de construcción en el que privilegiamos   el  desarrollo del juicio crítico, una actitud  activa y participativa por parte de los alumnos y alumnas intentando siempre crear un ámbito solidario, de empatía y de respeto mutuo, que favorezca una relación armónica entre los alumnos y  alumnas y éstos en  interacción con lo/as docentes en la resolución de las tareas.